Parto natural, ¿te animas?

Parto natural, ¿te animas?
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Cada día son más las madres que optan por el parto natural pero… ¿sabes qué es? ¿Conoces sus ventajas? Tú tienes la posibilidad de elegir y para ello, ¡necesitas estar informada!

Recuerdo que cuando estaba embarazada ni sabía que existía la posibilidad de elegir si quería o no la epidural. De hecho, nunca se me hubiese ocurrido pensarlo teniendo en cuenta ¡lo que sufren las mujeres en las películas cuando están de parto! ¿No te ha llamado la atención cómo gritan? Me daba terror, pero poco a poco fui investigando e informándome sobre las ventajas del parto natural y llegado el momento pude elegir conociendo a fondo mis opciones.

El parto natural es una elección personal. No todas las mujeres se animan a experimentarlo, ¿y tú? ¿Te animas?

¿Qué es un parto natural?

Un parto natural implica dar a luz sin medicamentos, es decir sin ningún paliativo del dolor. Esta filosofía considera al parto como un proceso natural y sostiene que el cuerpo femenino fue creado para alumbrar a un bebé (o más). Por este motivo, se busca minimizar las intervenciones médicas y respetar los tiempos de cada mujer y su hijo.

Vale la pena aclarar que el parto natural no debe necesariamente realizarse en el hogar, puede también llevarse a cabo en el hospital, aclarando los deseos expresamente al equipo médico.

Cada persona tiene un propio umbral de dolor, así que sólo tú puedes saber si estás dispuesta a experimentarlo o no.

Parto natural: conozcamos sus ventajas

Por un lado, las técnicas de parto natural no son invasivas, es decir que no deberás preocuparte por si las drogas generan o no efectos secundarios, por ejemplo.

Por otra parte, la epidural, si bien alivia el dolor, puede generar pérdida de sensaciones en algunas mujeres. De hecho, el estudio “Analgesia epidural versus no epidural o ninguna analgesia para el trabajo de parto” concluyó que las mujeres a las que se aplica epidural se encuentran en mayor riesgo de parto instrumental. En un parto natural, ¡no tendrás que preocuparte por eso!

Cada mujer tiene sus propios tiempos para dilatar y llegar a la fase expulsiva, en el parto natural se respetan estos tiempos sin utilizar oxitocina para acelerar la situación ni realizar episiotomías para facilitar la salida del pequeño.

Además, la mujer tiene control de su cuerpo, puede caminar mientras dilata y decidir la posición más cómoda para dar a luz (de pie, en cuclillas…), lejos de la clásica posición recostada en camilla que se utiliza habitualmente en los partos medicalizados. Y finalmente, el parto natural favorece el contacto piel a piel con el recién nacido y la instauración de la lactancia materna.

Sin embargo, es necesario que recalquemos que muchas mujeres que decidieron tener un parto natural terminan solicitando la epidural. De hecho, según un estudio en la ciudad de Valencia, esta situación asciende al 71% de las mujeres.

Para sobrellevar el parto natural es necesario estar física y mentalmente preparada. También puede ser importante mentalizarse para un parto natural pero permanecer con la mente abierta y en caso de complicaciones no sufrir si se deben aceptar intervenciones médicas.

Cómo reducir el dolor en un parto natural

Caminar y adoptar posiciones naturales puede aliviar el dolor, al igual que la acupuntura, los ejercicios pélvicos y el control de la respiración,

También pueden ayudar los masajes, las terapias de frío y calor y la hidroterapia, incluso un baño tibio o caliente puede hacer más llevadero el dolor.

El acompañamiento de la pareja, la comprensión y la protección son fundamentales para que la madre se sienta cómoda y pueda vivir plenamente el momento de dar a luz.

Si eliges un parto natural, prepárate adecuadamente junto a tu pareja e informa a tus médicos para que te ayuden durante el mismo.

Puedes leer más información sobre el parto respetado aquí.

Imagen: limaoscarjuliet

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